The department of Chimaltenango, inhabited by an ethnic Kachiquel Maya majority, has large national and foreign investments in the textile and agro-export sectors, most of which enjoy tax advantages under Decree 29/89 for the promotion of export and maquila activity.
But the daily reality of this benefit is that it is only for the business owners, the working class continues submerged in poverty of poor wages that do not cover their basic necessities.
Within this dynamic of exploitation, there are some companies that behave with even greater impunity. This is the case with the processor and exporter of non-traditional agricultural products LEGUMEX, also known as Tierra Fria, located in El Tejar, Chimaltenango, which contracts girls between 12 and 17 years of age under conditions of exploitation. Legumex violates the country’s labor regulations, which establish 14 years as the minimum age to work. But young workers between 14 and 17 must not work longer than seven hours a day, and may only work during the daytime. This is not the case with Legumex, which demands long hours, including some 14-hour night shifts from 5:00 in the evening to 7:00 in the morning. Worse, Legumex employs girls of 13 who under normal conditions should be in school. But the company impedes that right, violating the constitution of the republic, the labor code, ILO conventions and the International Convention of the Rights of the Child to which Guatemala is signatory.
The girls (under 14 years old) and the adolescents (14 to 17 years old) who work in the company, in addition to being denied the right to an education, because they are working from Monday to Sunday, are exploited through the long work shifts and are not paid for their overtime. And they earn a wage—Q34.20 ($4.44 a day, $133 a month) according to pay stubs and in other cases paid on a piece rate—which is below the legal minimum wage, which is Q1,624 ($212) including bonus under Decree 37-2001. On top of this, they are maltreated by male and female supervisors, degraded, compared to animals. As a consequence, many of these girls are timid, under great stress and with emotional problems.
What is behind these companies’ hiring of minors, when there is an excess of labor power in the country and in this area? Why not contract the parents?
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Because the girls are not capable of organizing themselves into unions;
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Because they work tirelessly,
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They can be paid less than minimum wage,
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They don’t know their rights,
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Submissiveness at home is transferred to the factory, so they don’t protest, for they are supposed to respect the adult, or the boss,
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They are blackmailed with the (invalid) argument that they have no rights,
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They have little education.
What is the profile of these exploited girls?
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They suffer from some degree of malnutrition,
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They have not finished primary school (first six years of studies),
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They are in extreme poverty,
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They are from large families with more than six members,
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Some 95 percent are indigenous,
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They have to support their families.
The consequences of child labor are:
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Girls in an accelerated process of adultification,
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Sexual harassment and abuse,
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Severe damage to their process of physical development,
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Repetition of the cycle of poverty.
The exploitation of minors and adolescents is not exclusive to LEGUMEX. There are other companies, like ARLUSA and INPROCSA that hire girls of 14 to 17 years old with long work shifts. They are denied the right to an education, they are not paid overtime and in other cases contract them on a piece rate by which they are denied all legal benefits.
Just on the 28th of February, the INPROCSA company fired 90 workers, offering them only 90 percent of severance. Among the fired are adolescents and pregnant women who according to law may not be fired.
For these reasons, the work of CEADEL and the National Labor Committee is focused on empowering the workers to demand compliance with the labor laws—not opposed to investment nor blocking it but on the contrary applauding these efforts that create jobs, as long as conditions are not created that are to the workers’ disadvantage. That is to say, as long as there is respect for the minimum guarantees established by law and respect for the dignity of the person.
But in the face of the forces of economic globalization, which leaves in its wake an aftermath of unemployment, exploitation, loss of culture, and misery, the globalization of solidarity between peoples, workers and their organizations is a valid weapon that allows workers voices to be raised and to be heard. On this point, it is fitting to mention that the joint and coordinated work between two organizations, the Labor Committee and CEADEL, contributed to improve labor conditions at the Korean apparel assembly company Dong Bang. It is hoped that the same fruits may be obtained in other companies in Chimaltenango, which, sheltered by the lack of motion of the government entities charged with protecting the workers, act with total impunity, circumventing their responsibilities as corporations.
Introducción de CEADEL
LA NIÑEZ EXPLOTADA GENERADORA DE RIQUEZA EN CHIMALTENANGO, GUATEMALA
El departamento de Chimaltenango, habitado mayoritariamente por la etnia maya Kachiquel, tiene fuertes inversiones de empresas nacionales y extranjeras en la rama textil y de agro exportación; quienes en su mayoría gozan de ventajas fiscales bajo el decreto 29/89 de fomento a la actividad exportadora y de la maquila.
Pero en la cotidianidad esta ventaja es solo para los empresarios, porque la clase trabajadora sigue sumergida en la pobreza, derivada de los malos salarios que no cubren sus necesidades básicas.
Dentro de esta dinámica de explotación existen algunas empresas que actúan con mayor impunidad, tal es el caso de la empresa procesadora y exportadora de productos agrícolas no tradicionales LEGUMEX, también conocida como Tierra Fría, que está ubicada en el municipio de El Tejar, departamento de Chimaltenango, y que para el proceso productivo contrata mano de obra de niñas entre 12 y 17 años de edad, bajo condiciones de explotación. Legumex viola las normas laborales del país que establecen los 14 años como edad mínima para trabajar. Pero las más jóvenes no deben de laborar más de 7 horas diarias en jornadas diurnas. Este no es el caso de la empresa LEGUMEX, quien exige largos turnos, incluyendo turnos de 14 horas de 5 de la tarde a 7 de la mañana. Lo que es peor, Legumex emplea a niñas de 13 años, quienes en condiciones normales deberían estar estudiando. Pero la empresa veda ese derecho violentando la constitución de la república, el código de trabajo, convenios de la OIT y la Convención Internacional de los Derechos de la Niñez de la cual Guatemala es signataria.
La niñas (menores de 14 años) y las adolescentes (14- 17 años) que laboran en la empresa, además de negárseles el derecho a la educación porque trabajan de lunes a domingo, se les explota en horarios largos y no se les pagan horas extras; devengan un salario según boletas de Q34.20 al día ($ 4.44 al día) ($ 133.00 al mes) y en otros casos se paga por destajo, lo cual está por debajo del salario mínimo establecido, que es de Q 1,624.00 incluyendo bonificación según decreto 37-2,001 ($212.00). Aunado a esto, reciben maltrato de los y las supervisoras, degradándolas en su dignidad al compararlas con animales. Como consecuencia hay niñas tímidas, con fuertes problemas de estrés y emocionales.
Que se esconde detrás de la contratación de menores en las empresas, cuando en el país y en la localidad hay excedente de mano de obra, ¿Por qué no contratar a los padres de familia?.
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Porque las niñas no están en la capacidad de organizarse en sindicatos
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Son inagotables en el trabajo
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Se les puede pagar menos del salario mínimo
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Desconocen sus derechos
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La sumisión que viven en el hogar la trasladan al trabajo y por lo tanto no protestan, le deben respeto al adulto y al o la jefa.
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Se chantajean con el argumento (invalido) que no tienen derechos.
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Y poseen baja escolaridad
Cual es el perfil de estas niñas y adolescentes explotadas?
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Padecen algún grado de desnutrición
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No han alcanzado a concluir la escuela primaria (primeros seis años de escolaridad)
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Están en extrema pobreza
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Son familias con mas de 6 miembros
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El 95% son indígenas
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Tienen que aportar a la manutención de la familia
Las consecuencias del trabajo infantil son:
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Niñas en proceso acelerado de adultización
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Abuso y acoso sexual
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Severos daños a su proceso de Desarrollo físico
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Repetición del círculo de pobreza
La explotación de menores y adolescentes no es exclusividad de LEGUMEX, existen otras empresas como ARLUSA e INPROCSA que contratan a niñas de 14 a 17 años con jornadas extensas de trabajo, se les veda el derecho a la educación, no se les pagan horas extras y en otros casos contratan por destajo o tareas con cual pierden todas las prestaciones de ley.
Y precisamente el 28 de febrero, la empresa INPROCSA despidió a 90 trabajadoras/es ofreciéndoles únicamente el 90% de indemnización, entre las despedidas hay adolescentes y mujeres embarazadas que según la legislación vigente son inamovibles.
Por lo tanto, el trabajo de CEADEL y El Comité Nacional Laboral está dirigido a empoderar a las trabajadoras/es para que exijan el cumplimiento de las leyes laborales, y no se oponen a la inversión, ni son obstaculizadoras de la misma, al contrario, aplauden todo esfuerzo generador de empleo, siempre y cuando éste no se de incondiciones desventajosas para el trabajador y la trabajadora, es decir que se respeten las garantías mínimas establecidas en la ley y se respeto la dignidad de la persona.
Pero ante la fuerza de la globalización de la economía, que a su paso solo deja secuelas de desempleo, explotación, transculturización y miseria, es válida la globalización de la solidaridad entre pueblos, trabajadores e instituciones afines como arma que permita alzar la voz y ser escuchados. Y en este punto es válido hacer mención que el trabajo conjunto y articulado entre dos organizaciones como el Comité Nacional Laboral y CEADEL contribuyó a mejorar las condiciones laborales de la empresa Coreana de la confección de ropa Dong Bang. Y se espera obtener los mismos frutos en otras empresas ubicadas en Chimaltenango, que amparados en la inmovilización de las entidades de gobierno encargadas de velar por la protección de las y los trabajadores actúan con toda la impunidad, obviando normas de responsabilidad empresarial. |